Exposición: Fragmentos de un hecho concreto

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Fragmentos de un hecho concreto

Preguntado Javier Fortea, investigador principal del proyecto hasta 2009, si al principio pensábamos llegar hasta donde estábamos en 2007, contestó: había ilusión, había expectativas porque el material que había salido era muy bueno… Y sí. Las expectativas se han cumplido, incluso se han superado. Esa misma sensación comparte todo el equipo de investigación de El Sidrón.

Rara vez nos encontramos un yacimiento arqueológico que revele un hecho cultural concreto. Por lo general, la Arqueología documenta procesos y actividades realizados durante varios años, incluso siglos o milenios. Sin embargo, en El Sidrón se ha conservado un conjunto aparentemente heterogéneo de restos óseos humanos, acompañado de unos artefactos líticos y también de unos pocos restos de fauna, los cuales no tienen nada que ver con ni con esos ni con aquellos. Todo ello ofrece fragmentos de unos hechos concretos que resultan cuando menos curiosos pero también singulares: el procesado que unos neandertales hicieron de sus congéneres. Naturalmente dependiendo de la perspectiva puede haber más imágenes, e incluso una parte de la misma quedará, como en la Luna, en el lado oscuro.

Con todo, y a pesar del alto grado de fragmentación de los restos óseos, de un húmero de aquí, de un trozo de cráneo de acá, de un molar de allá hemos podido establecer que eran trece individuos, sus edades, que usaban palillos para limpiarse los dientes y, en muchos casos, incluso el sexo de cada uno. Sabemos que uno de ellos tuvo un potente dolor de boca. Una mujer madura era pelirroja. Otro tenía el grupo sanguíneo O. Fueron las mujeres neandertales las que se desplazaron y cambiaron de grupo. Asimismo, hemos observado que los neandertales y nosotros, los sapiens, solo nos diferenciamos en unos ochenta y tres genes, por el momento.

Y para la acción más humana, promovida quizá por la hambruna, quizá por algo más sublime, se tomaron unos cantos de cuarcita y de sílex, de ese mismo que estaba depositado allí en Piloña, los manipularon y con unas pocas lascas unos neandertales procesaron a sus congéneres. Por último, un episodio tormentoso transportó los restos hasta la oscuridad de una galería subterránea en donde quedaron atrapados hasta su descubrimiento al menos 49 000 años después.

En definitiva, tras varios años de estudio de los fragmentos hemos empezado a vislumbrar la imagen de unos hechos cuya característica más sorprendente es su proximidad a nosotros, los sapiens.

Javier Fortea: "había ilusión, había expectativas porque el material que había salido era muy bueno..." Y sí. Las expectativas se han cumplido, incluso se han superado. Esa misma sensación comparte todo el equipo de investigación de El Sidrón.

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